Mis historias

21 agosto, 2013

La maldición de la luna.

"Una noche de luna llena, lo recuerdo como de si ayer se tratase, alguien intentó jugar conmigo. Alguien intentó destrozarme, poco a poco, haciéndose pasar por un rey que no llegaba ni a príncipe y mucho menos a persona. Alguien me metió en su juego, intentando hacerme creer que nada saldría mal, y que él era el bueno. Una noche de luna llena que me cautivó por unos segundos, pero que al ver su mirada, supe que sino jugaba yo, ya habría perdido mi propia alma. Una noche de luna llena que se convertiría en una simple maldición.
Esa noche me dejé llevar, como si supiera desde un principio todo lo que iba a pasar. Solo se trataba de saber jugar, de avanzar. De llegar poco a poco al final, y desvelar quién era el que realmente jugaba, desvelar quién estaba detrás de esa máscara que llamaba cara. Descubrir qué escondía, qué sentía, a qué jugaba de verdad, qué quería. Me metí en el juego, como una simple ilusa, fingiendo. Fingiendo que no sabía nada, fingiendo que todo iba bien. Para lograr llegar al final de todo este simple cuento.
Era la luna mi cómplice. Era la fresa el aroma que todo lo desvelaba. Era la mirada quien me lo confirmaba.
Entre tantos momentos ocultos y tantas mentiras a la luz, ya sabía lo que sucedía. Hasta un día que me cansé, y abandoné el juego. Decidiendo no perder el tiempo. Decidiendo cambiar de rumbo, cambiar de libro, cambiar de todo. Arriesgando por quien lo merecía. Porque ya sabía quién era ese chico que solo jugaba. Descubrí que no era más que una sombra, una sombra que no dejaba de vagar cerca de mí, sin dejarme abrir los ojos. Una sombra que se apoderaba de mi pobre alma, y que me la arrancaba lentamente. Pero por suerte, vi todo claro por un instante. Alguien me lo hizo ver todo claro. No sé si la luna, no sé si las estrellas me lo gritaron desde arriba, no sé. Solo sé que supe salir del juego a tiempo. Y que ahora, esa misma luna es su propia maldición. Sea sombra, sea persona, o sea lo que sea, ella es su maldición. Porque mientras yo la veo desde mi habitación, sonriendo, feliz, con un alma enamorada dentro; él, lo perdió todo y se odiará por jugar con la persona equivocada... Porque hablando de jugar, quien juega conmigo, acaba perdiendo. Perdiendo un diamante en bruto, que pocos pueden ver, porque brillo con luz propia, con el reflejo de la luna, con el diamante que llevo dentro, con la presencia de quien no está, pero me sujeta la mano en mis momentos flojos. Esa noche, quedó marcada, como el principio de nuestra batalla, pero esa luna quedó marcada como la maldición de tu mirada.

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