Mis historias

31 marzo, 2013

Nada era cierto.


"A medida que notaba que ya no podía seguir, a medida que lo veía todo borroso. A medida que mis latidos iban cesando. A medida que mi cuerpo se desvanecía... Yo seguía viendo hacia adelante, esperando que él apareciese de la nada. Que llegase a mi lado. Que me abrazase y me dijese lo que yo quería oír. Lo que yo quería escuchar de sus labios.
Pero no pude aguantar mucho. Me dejé caer al suelo. Dejé que el miedo se apoderase de mí. Dejé que la muerte me llevase con ella.
En mis últimos segundos, vi una luz, pero también sentí su calor, agarrándome la mano, rozándome sus labios con los míos. Había llegado justo a tiempo.
¿Aún me quedaban fuerzas? Pues claro, tratándose de estar a su lado me salían las fuerzas de la nada. Él mismo me las daba.
Pude seguir. Pude abrir los ojos, pude verlo. Pude sonreírle. Pude abrazarle.
O eso creía. En realidad no era más que mi subconsciente. Yo ya no estaba con ellos. Yo ya no existía."

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